En las obras suelen haber toneladas de acero, maquinaria pesada y estructuras robustas. A primera vista, resulta sorprendente que, precisamente, un componente de plástico de dos piezas pueda desempeñar una función de seguridad decisiva. Pero eso es precisamente lo que demuestra un proyecto reciente de HAMCO: elementos delimitadores esféricos de poliuretano que se utilizan, por ejemplo, como límites de marcha atrás para excavadoras.
Esta aplicación ilustra de forma impresionante la versatilidad con la que se utilizan hoy en día las piezas moldeadas por inyección de plástico, incluso en entornos que, a primera vista, parecen estar dominados por vehículos macizos.
Una tarea sencilla, grandes exigencias
El funcionamiento de los elementos delimitadores es tan sencillo como eficaz: se fijan una o varias bolas de plástico a un cordón, que a continuación se tensa a una altura determinada sobre la obra. Si una excavadora retrocede y la cabina del vehículo alcanza la línea tensada, las bolas entran en contacto con el disco. De este modo, el conductor de la máquina recibe una señal visual clara de que se ha alcanzado la posición máxima de marcha atrás.
El sistema ayuda a definir claramente las zonas de trabajo, a aumentar la seguridad en la obra y a evitar daños en las estructuras, los equipos o las infraestructuras, tanto en el suelo como en altura. .
Para que los elementos delimitadores puedan cumplir esta función de forma fiable, deben soportar diferentes cargas mecánicas, aunque sean menores. Están expuestos permanentemente a las inclemencias meteorológicas, deben absorber los golpes y, al mismo tiempo, mantener su forma para cumplir su función de señalización.
Por qué el poliuretano es la elección adecuada
Para esta aplicación, se optó por el Elastolan® C90, un sistema de materiales de poliuretano de alta calidad. Los poliuretanos se caracterizan por una combinación excepcional de elasticidad, resistencia a la abrasión y durabilidad.
Además, el poliuretano destaca por su buena resistencia a la intemperie. La radiación UV, la humedad y las variaciones de temperatura no suponen ningún problema para este material, lo que constituye un requisito fundamental para su uso duradero en exteriores.
Diseño para una fabricación rentable
Las esferas de delimitación se fabrican en HAMCO mediante el proceso de moldeo por inyección. Cada esfera está formada por dos semiesferas que encajan a la perfección y que se unen entre sí tras el moldeo por inyección. Un punto de inyección central permite un flujo uniforme de la masa fundida dentro de la cavidad, de modo que, tras el enfriamiento y el desmoldeado de las semiesferas, no se producen contracciones ni deformaciones imprevistas en las piezas, lo que garantiza una fabricación rentable y, al mismo tiempo, una alta precisión dimensional.
Además, su diseño en dos piezas facilita el montaje en la obra. Una vez montado el conjunto, las bolas se pueden fijar sin problemas al cordón de sujeción e instalar en la posición deseada.
El proyecto demuestra una vez más lo importante que es la estrecha coordinación entre el diseño, la selección de materiales y la tecnología de fabricación. Solo la combinación de estos factores da como resultado un componente que resulta convincente tanto desde el punto de vista técnico como económico.
„Lo más interesante de este proyecto fue cómo, a partir de una idea relativamente sencilla, se ha creado una solución de seguridad resistente para su uso diario en las obras. Al mismo tiempo, esta aplicación demuestra la versatilidad del poliuretano, que va mucho más allá de su ámbito de aplicación original“.“, explica Catherine Durenceau, que se ha encargado del proyecto en HAMCO.
De la obra al aparcamiento subterráneo
El principio básico de esta aplicación puede extenderse mucho más allá del uso clásico en obras:
En todos aquellos lugares en los que sea necesario posicionar vehículos con precisión, los elementos delimitadores esféricos de menor tamaño pueden constituir una solución sencilla y resistente. Se pueden plantear, por ejemplo, aplicaciones en garajes subterráneos privados, cocheras o plazas de aparcamiento. Una bola que cuelga verticalmente del techo indica al conductor de forma fiable la posición óptima de aparcamiento en cuanto entra en contacto con el parabrisas del vehículo, y evita que se ocupen los espacios necesarios, por ejemplo, para bicicletas, que aún deben poder aparcarse entre el coche y la pared del garaje.
También es posible aplicar conceptos similares en zonas de almacenamiento, patios de operaciones o vías de tráfico industriales. La combinación de buena visibilidad, retroalimentación mecánica y gran robustez abre numerosas posibilidades de aplicación.