Pececillo de plata (grietas por tensión)

Los ágiles pececillos de plata del cuarto de baño no son un signo de falta de higiene. Más bien son un indicador de un microclima cálido y húmedo. Por tanto, un solo animal suele ser inofensivo, pero su aparición masiva sirve como señal de alarma de daños por humedad, moho o defectos estructurales.

Especialmente con plásticos transparentes como el PMMA (conocido como vidrio acrílico o Plexiglas®). Fisuración por tensión Un defecto especialmente insidioso del componente: se puede ver cada grieta de tensión, por fina que sea, si se acerca el producto afectado a una fuente de luz de forma que se reflejen en ella las manchas plateadas brillantes alrededor del punto de inyección, normalmente central. Este efecto se observa mejor en las ensaladeras que se han utilizado durante mucho tiempo y se han lavado regularmente en el lavavajillas.

Un enfriamiento demasiado rápido produce daños internos, tensiones congeladas. Las cadenas de moléculas de plástico están prácticamente „congeladas en una posición desorganizada“. Por esta razón, durante la producción hay que tener cuidado de que la masa fundida de plástico caliente no se inyecte demasiado rápido, que la temperatura del molde no sea demasiado baja, que se evite una presión de retención extrema y que la geometría del componente se diseñe sin grandes saltos en el grosor de la pared.

El calor ayuda a contrarrestar las tensiones de las moléculas estresadas

Tras el moldeo por inyección de este tipo de piezas moldeadas de PMMA, normalmente relevantes desde el punto de vista óptico, por ejemplo tras la producción de luces traseras e intermitentes de vehículos, es aconsejable someter las piezas a un tratamiento térmico (recocido). Los componentes se calientan de forma controlada, se eliminan las tensiones, por así decirlo, y luego se dejan enfriar de nuevo lentamente.

Así se minimiza el riesgo de encontrar pececillos de plata.

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